Deformación Estructural – Pie Plano, parte 1

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Pie plano.

Es la afección opuesta al pie cavo y se trata de una desestructuración
de la Bóveda plantar.
Generalmente se asocia al valguismo de talón, pronación del mediopié
y abducción del antepié. Es uno de los problemas de mas frecuente
aparición en el pie. Se observa con mayor frecuencia en el varón en
proporción y aun que suele aparecer de forma bilateral, la afectación de
uno y otro tipo de pie siempre se produce en diferente grado.

– Clasificación de pie plano.

· Pie plano congénito: Como su propio nombre lo indica el aquel que
aparece como consecuencia de factores hereditarios y está presente
en el nacimiento.

· Pie Plano Adquirido: Aparece por factores extrahereditarios, como
alteraciones neutromuscúlares, traumatismos, hábitos y calzados incorrectos,
sobrepeso, alteraciones hormonales o reumatismos, que van a alterar una
estructura de los miembros inferiores no patológica hasta ese momento.

El mantenimiento de la bóveda plantar viene determinado por la capacidad
de los ligamentos, principalmente el calcaneocuboide, el astragalocalcáneo,
el gran ligamento plantar calcáneo metatarsal y el ligamento deltoideo.
A la actividad de los ligamentos se una la potencia de los músculos tibiales
y principalmente la de los peroneos y por encima de todos el peroneo
lateral largo.
Cualquier situación capaz de romper la armonía de funcionamiento de estas
estructuras, como la laxitud ligamentosa, o la atonía muscular, puede, bien
no consolidar la estructura ósea en la posición correcta durante el periodo
formativo, bien permitir que esta estructura inicie su derrumbamiento una vez
formada.

Cuando la estructura del pie se encuentra fuera de su ubicación fisiológica durante
largo tiempo, y por efecto de la ley de Hueter – Delpech se produce una osteogénesis
imperfecta que provoca alteraciones óseas posteriormente, la deformación
cada vez es mas difícilmente corregible.
El derrumbamiento de la bóveda plantar viene acompañado de una supinación del
antepié y un valgo de retropié con angulaciones de talón que llegan hasta los
20º o mas, cuando la cifra que se considera aceptable es de hasta 4º.
La repercusión de este pie en el resto del aparato locomotor es enorme,
empezando por alterar los ejes de trabajo de los distintos segmentos de los miembros
inferiores, el acompañamiento de “genu valgum” a veces asociado a “recurvaturm”,
antetorsiones de cadera y basculaciones pélvicas, principalmente.

– Huellas y Grados del pie plano.

· Primer Grado: La Huella sobrepasa la mitad del talón anterior en su zona central
o istmo.
· Segundo Grado: La Huella es como la sombra de todo el pie, pero no hay
protuberancia interna.
· Tercer Grado: Existe una gran protuberancia interna pero se mantiene la
huella en el borde externo.
· Cuarto Grado: La Protuberancia interna es dominante y aparece en una zona
amplia de las regiones anteriores y media externas que no se marcan en la huella.

– Fases del pie plano.

· Fase Reductible: Es aquella en la que el pie es flexible y en la exploración manual
pueden recomponerse las estructuras.
· Fase Irreductible: Es aquella en que por alteraciones de la osteogénesis o por
hipertonía de los elementos estabilizadores el pie se encuentra rígido y es imposible
recolocar sus estructuras manualmente si no es con riesgo de provocar lesiones.

José Luis Moreno de la Fuente,
PODOLOGÍA GENERAL Y BIOMECÁNICA
México, MASSON.
Pag 130- 133.

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