|Estudio de las dismetrías en miembros inferiores | Parte 1 |

INTRODUCCION

La desigualdad de los miembros puede representar un problema estético y funcional cuando se sobrepasan los límites de la tolerancia.

La marcha se encuentra dificultada, aumenta el gasto energético debido a la elevación y excesiva caída de la pelvis, y puede provocar escoliosis y dolor en la espalda cuando las discrepancias son importantes y de larga duración. Es por tanto un problema importante que no solo compromete el pues, sino también el raquis y las estructuras intermedias.

 

Las dismetrías en su mayoría no son difíciles de detectar si se sabe dónde mirar, ya que la diferencia de longitud de los miembros puede manifestarse de forma tan clara que no se puede apreciar observando la altura de los hombros, crestas, ilíacas.
En caso de de normalidad todo se encuentra nivelado y simétrico, al igual que los pliegues que de manera natural se forman en la piel, indicando la presencia de una dismetría en caso contrario.
Las dismetrías pueden obedecer a diferentes causas, entre ellas alteraciones esqueléticas y para comprenderlas hay que tener en cuenta las diferentes leyes o enunciados biológicos.

 

LÁMINAS EPIFISARIAS.

 

Están formadas por una estructura cartilaginosa, altamente especializada a través de la cual se produce el crecimiento del hueso, Al igual que el resto del hueso, solo es capaz de reaccionar de manera limitada a un gran número de procesos anormales.

Existen tres formas básicas de reacción en una lámina epifisaria:
– Aumento del crecimiento.
– Disminución del crecimiento
– Crecimiento torsional.

El crecimiento normal de la lámina epifisaria requiere que su estructura este intacta, posea una irrigación normal (que procede del lado epifisario de la lámina) y las presiones intermitentes asociadas con la actividad física normal.

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Una lesión en la lamina epifisaria puede hacer que deje de crecer parte o totalidad de está.
La hiperemia prolongada estimula el crecimiento, mientras que la isquemia relativa, lo retrasa:
La isquemia  completa de la epífisis  produce la necrosis de la lámina epifisaria adherida y, en consecuencia, el cese completo del crecimiento.

Una excesiva presión continúa sobre la lámina epifisaria retrasa el crecimiento, pero una disminución de la presión intermitente normal (como ocurre cuando disminuye la función de un miembro), lo retrasa también.
Si se produce estimulación o retraso de una parte de la latina epifisaria, mientras que el resto continua en crecimiento normal, éste se hace irregular.
En estas circunstancias, el hueso desarrolla una progresiva deformidad por angulación durante el crecimiento posterior

Los vasos sanguíneos epifisarios, además de irrigar la epífisis, también son responsables de la nutrición de las células que están en crecimiento en las placas epifisarias; por tanto, la isquemia de la epífisis va acompañada de una isquemia de la placa y por el trastorno subsiguiente del desarrollo longitudinal del hueso.

Mientras que la diáfisis del hueso largo crece en tres dimensiones a partir de la zona profunda del cartílago articular

El cartílago de crecimiento es el centro del problema.

Todos los cartílagos de crecimiento tienen una misma estructura histológica: células germinales, células en columna, células hipertróficas y frente a de osificación, todo sumergido en una matriz intersticial rica en colágeno.

En el desarrollo de un hueso largo como el fémur, intervienen seis cartílagos:

 

– Cartílago de conjunción.

– Cartílago de crecimiento epifisaio.

– Cartílago apofisario para el trocánter mayor.

– Cartílago para el trocáner menor.

– Cartílago de conjunción para el crecimiento en longitud.

– Cartílago de crecimiento epifisario. Esta complejidad en el crecimiento óseo puede llevar a igual complejidad de patología cuando se encuentra afectado el sistema de producción en los cartílagos de crecimiento.

 

La lesión, completa de un cartílago de conjunción conduce siempre a una acortamiento, mientras que la lesión parcial conduce algunas veces al acortamiento y en los traumatismos siempre deben valorarse estas posibilidades.

Las fracturas que afectan al extremo del hueso largo son siempre graves y atentan contra la morfología, la longitud y la congruencia articular. Por ello, su reducción debe ser perfecta.

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El cartílago de crecimiento está dotado del justo equilibrio entre una blandura precisa para permitir el crecimiento intersticial y una dureza suficiente para formar parte del esqueleto. Su localización entre dos masas óseas, la epífisis y la metáfisis, presupone una gran  resistencia a la presión.

 

La actividad condrogénica tiene lugar fundamentalmente en dirección longitudinal, respecto al eje del hueso y sentido centrípeto.

La capa más proximal de la epífisis, o <<Capa germinal>>, tiene una gran importancia en lo que se refiere al crecimiento en anchura de este segmento.

Para unos, este crecimiento se opera de manera intersticial; para otros, por aposición o yuxtaposición desde la periferia, por la actividad del pericondrio.

La fertilidad del cartílago debe relacionarse estrechamente con la vascularización del lado epifisario que, según sea más rica o más pobre, condiciona un cartílago más o menos fértil, con mayor o menor número de células por columna, un posible retraso en su desarrollo o un envejecimiento prematuro de las células proliferativas.

 

ACCIONES MECÁNICAS.

 

La acción de presión y reposo que produce durante la carga, combinada con la marcha, es un mecanismo que favorece la inhibición y expresión de las sustancias nutritivas en el espesor de la capa fisaria.

Una presión, dentro de los límites fisiológicos, mantenida o intermitente, es de primordial importancia para que se produzca adecuada nutrición del cartílago.

La bipedestación y la marcha, junto con la actividad muscular normal, conlleva los estímulos fisiológicos para que el cartílago de crecimiento tenga el desarrollo preciso.

 

La falta de carga y contracciones musculares que se dan en las extremidades poliomielíticas repercuten sobre su desarrollo.

Por ello, se observan acortamientos importantes de ese origen de extremidades inferiores que no se utilizaron ni en la bipedestación, ni en la marcha.

 

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José Luis Moreno de la Fuente,
PODOLOGÍA GENERAL Y BIOMECÁNICA
México, MASSON.
Pag. 119- 127-
Pie de Fotografías, Imágenes radiográficas de dismetrías.

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